¿Tu hijo se da veinte vueltas antes de hacer lo que tiene que hacer?

¿Te ha pasado esto?

Le dices a tu hijo: “¡A lavarse los dientes!”
Y él te responde con un “¡Siiii, ya voy…!”, pero sigue jugando como si nada. Como si tus palabras se hubieran ido directo al aire 😅

Uno respira profundo, repite la instrucción… y el resultado es el mismo. Ahí uno se empieza a preguntar: ¿me está desafiando? ¿no me pesca? ¿o simplemente está en otra?

No es que no quiera hacerte caso… es su cerebro

La mayoría de las veces no es por desobediente. Tampoco es flojera. Tiene más que ver con cómo funciona su cerebro, sobre todo si es un niño inquieto, con TDAH, o simplemente súper activo.

En estos casos, lo que cuesta es algo que se llama función ejecutiva. Es un conjunto de habilidades mentales que nos ayudan a planificar, organizar, enfocarnos y… sí, iniciar tareas. Y ahí está el problema: empezar algo que no les motiva les cuesta mucho. Prefieren seguir haciendo lo que les entretiene o les da una gratificación inmediata.
Por eso muchas veces no logran pasar del juego al baño… aunque sepan que deberían.

Y créeme, es más común de lo que piensas.

¿Qué se puede hacer entonces?

Hay varias estrategias que pueden ayudar. Y no, no se trata de gritar más fuerte ni repetir 20 veces lo mismo. Se trata de hacer que la transición sea más suave y entendible para ellos.

1. Anticípale lo que viene

En vez de interrumpir de golpe el juego, dile algo como:
🗣️ “En cinco minutos vamos a lavarnos los dientes, ¿ya?”
Esto le permite prepararse mentalmente para el cambio.

2. Divide la instrucción en pasos

En vez de decir: “¡A lavarse los dientes!” (que implica varias acciones), parte más simple:
🗣️ “Anda al baño primero”
Después: “Ahora abre la llave y moja el cepillo”
Así, lo ayudas a enfocarse en un paso a la vez.

3. Crea una rutina con sonidos o canciones

Usa siempre la misma canción, alarma o melodía para ese momento del día.
Por ejemplo, cuando suena cierta música, él ya sabe que se viene la rutina del baño. Eso le ayuda a anticipar sin que tengas que hablar tanto.

4. Hazlo un juego

A los niños les encanta competir o superar un desafío:
🎵 “¿Llegas al baño antes de que termine la canción?”
🏃‍♀️ “¿Llegas antes que yo?”
Transformar la tarea en un juego cambia completamente la actitud.

5. Acompáñalo en el primer paso

A veces solo necesitan un pequeño empujón.
👐 “Vamos juntos”
🙌 “Yo te ayudo a empezar”
Luego de eso, suelen seguir solos.

¿Y a largo plazo?

Con el tiempo, puedes ayudarlo a fortalecer su función ejecutiva a través de actividades específicas: juegos de memoria, rutinas con pasos claros, desafíos con tiempos, y herramientas visuales. En Unikids te vamos a ir mostrando ideas y recursos para eso, así que quédate atento.

No te frustres, no estás solo

Tu hijo no es flojo, ni está tratando de sacarte de quicio (aunque a veces lo parezca 😅). Está en proceso de desarrollar habilidades que a nosotros como adultos nos parecen simples, pero que para ellos todavía no lo son.

Necesita que le repitas, sí. Que lo acompañes, también. Pero sobre todo necesita paciencia, anticipación y juego.

Y si sientes que la crianza te tiene al borde del colapso… créenos: no eres el único.
Por eso en Unikids compartimos consejos y herramientas pensadas para acompañarte en esta aventura. Síguenos y encuentra más ideas como esta para que el día a día con tu hijo sea más llevadero (¡y hasta entretenido!).

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